Emprendedores
Al leer este artículo de Turulato, he recordado un documental que estuve viendo el sábado pasado. Desafortunadamente, no pude verlo entero porque el cansancio hizo mella y me quedé dormida, algo a lo que pondré remedio en cuánto consiga el documental.
El documental en cuestión, estaba enmarcado en la Noche Temática de la 2 y versaba sobre don Eduardo Barreiros. Lo pillé por casualidad, haciendo zapping. Los automóviles no es algo que llame mucho mi atención, pero me quedé a verlo porque este señor, se convirtió en mi infancia, en una especie de ídolo a imitar. Me resultan admirables las personas emprendedoras, que se superan a sí mismas y las dificultades con ingenio. Y don Eduardo lo era.
A muchísima gente de mi edad, este nombre les sonará a arameo. Supongo que a mí me habría sucedido lo mismo si no fuera por las dos circunstancias que contribuyeron a idealizarlo, de pequeña, en mi mente.
La primera es que uno de mis abuelos trabajó en su empresa constructora, en una de las canteras (dejándose parte de sus pulmones en el proceso).
La otra, es que vivo cerca de dónde tuvo su principal factoría de automóviles (cuyos terrenos ahora ocupan Renault y Peugeot), en la que trabajaron alguno de mis vecinos más mayores, como Tomás.
Como he comentado en más ocasiones, siempre me gustó escuchar historias y batallitas que me han contado mis mayores. Todas las que escuché de don Eduardo, fueron buenas.
Hace no mucho, tuve una discusión sobre los emprendedores y la empresa. Y me encontré de nuevo, con la actitud cerril que identifica a los empresarios con explotadores sin sentimientos, como si fueran la encarnación del mal sobre la tierra.
Estoy convencida de que hay mucha gente como don Eduardo por ahí. No necesito que ninguna campaña publicitaria me lo diga. Pero tras esa conversación (que no es la primera que mantengo de este tipo) y sabiendo todas las trabas y pegas que se pone en este reino de taifas, entiendo que no salgan tanto a la luz. Se te quitan las ganas de hacer nada si te llevas un palo tras otro. Además, parece ser que esta mal visto por cierta parte de la sociedad eso de querer mejorar (tú y lo que te rodea) a base de esfuerzo y trabajo.
Pero bueno, vivo con la certeza de que los verdaderos emprendedores, se sobreponen a estas dificultades. Aunque sea, dejando atrás tanto cainismo.


