lunes, 25 de octubre de 2010

Incidente

En el anterior artículo, comentaba que todo había ido sobre ruedas en mi viaje a Tenerife salvo un par de pequeños incidentes. Curiosamente, se dieron en los dos últimos días. No sé si es que me estaba preparando para regresar a Madrid y abandoné el estado zen en el que me había sumido los días anteriores. O más bien creo que tuvo que ver con la llegada de más clientes al hotel en el que me alojaba, entre ellos, un grupo del IMSERSO y que perturbaron la paz.

La mayoría de los abuelos del IMSERSO eran majos. En la piscina coincidí con algunos y estuvimos hablando, recomendándoles dónde ir o que ver (sí, lo sé. Es deformación profesional pero es que la cabra tira p'al monte).

En el comedor, fue dónde más se notaba su presencia. De ser cuatro gatos y no haber problemas en el buffet, pasamos a esquivar personas y evitar algunos placajes dignos de la NFL.

Las noches en el bar del hotel, dónde íbamos a tomar la primera antes de irnos de juerga, fueron más divertidas desde su llegada. Daba gusto ver bailar a algunos y contemplar los rituales de apareamiento de otros, pues muchos viven una segunda adolescencia y están con las hormonas revolucionadas. Creo que, más que un revolcón, buscan compañía, aunque nunca se sabe con esto del Viagra...

Y fue ahí, en el bar, dónde tuve el primer incidente desagradable.
Estábamos la cuadrilla que formamos en el hotel tomando una copa cuando llegaron unas cuantas señoras a ver la animación. Yo me las quedé mirando, sorprendida.
Una de ellas me resultaba familiar, pero no era eso lo que captó mi atención. Era el peinado de otra, un tupé tan tieso que no se le movía un solo pelo a pesar de la brisa.
Desde que puse un pie en la isla, mi pelo se proclamó en rebeldía y daba igual lo que hiciera con él, pues tendía a la cresta y al flequillo alborotado y ella había logrado domar el suyo.
Seguía maravillada observando, preguntándome cuánta laca habría empleado en el peinado, cuando la señora se giró, me miró de malos modos y dijo "Y esta gilipollas, ¿qué mira?".
Supongo que al verme como un salmonete y rubiales, pensó que era guiri y que no entendía nada de lo que decía. Yo me quedé ojiplática, pues no entendía esa grosería y no fui capaz de reaccionar antes de que se escabullera entre las mesas.
Pronto me olvidé del incidente, charlando con uno de los camareros y echándome unas risas. Acabó la música y el IMSERSO salió en desbandada a otro de los bares que tenía más música. Hacia mi dirección, venía la grosera de antes.
Picada aún por el comentario anterior, me la quedé mirando fijamente, a ver si volvía a decirme algo y me daba una excusa para contestarla. Y me la dió. Volvió a referirse a mí con una grosería. Por un segundo, pasó por mi cabeza contestarla con cajas destempladas, pero entre que no me quería amargar y que me va más la chufla... Puse mi mejor cara de niña buena, la mirada de cordero degollado y le salté algo del estilo: Perdone que me la haya quedado mirando, pero es que me gustan las mujeres maduras y bueno, ya sabe...¿la puedo invitar a una copa?

El silencio se hizo en ese rincón del bar.
Mi amiga, que me conoce, se aguantaba la risa detrás de la carta de los cócteles. El resto de la cuadrilla, que me iban conociendo, hacían lo propio detrás de la barra. Hasta Jesús, el camarero, sonreía contemplando la escena.
Los acompañantes de la mujer me miraban como si fuera una Jezabel con cara de buena, a la que saltar un "Vade retro".
La mujer del tupé...Pasó por diversos colores en su rostro antes de quedarse pálida como la cera. No sé si se quedó más pillada al ver que la entendía perfectamente a ella y sus insultos o que le estaba tirando los tejos.
Sin decir ni pío, salió como alma que lleva el diablo, mientras la cuadrilla estallaba en carcajadas.
En las demás ocasiones que coincidí con ella, me esquivaba como podía. Sólo le faltó tirarse detrás de los setos del jardín para que no la viera.

Como no soy tan mala como alguno se piensa y a mí lo que me va más es el gamberreo y la chufla, antes de irme, me acerqué a ella y le dije que todo había sido una pequeña broma por su grosería.

Nota mental para la próxima: hay personas que no tienen sentido del humor.

8 comentarios:

Fran dijo...

P'haberlo visto. Pones esa cara de buena, de "¿Mentirte yo? ¡imposible!" y seguro que se lo creyó.
Pobre mujer. Ella que se habría hecho ilusiones, pensando que había triunfado y vas tú y le dices que todo era una broma.
Normal que así reaccionara de mala leche cuando le dijiste la verdad.

Anónimo dijo...

Me encantaría tener ese desparpajo ,yo creo que le hubiera contestado algo desagradable a la primera ,pero es mucho más efectivo lo tuyo.A mí me pierde la espontaneidad...MER.

Turulato dijo...

¡Buenismo, buenismo!

Kalia dijo...

Como una reina, quedaste como una reina. Muy divertido.

Fran dijo...

Comentándolo con Isa, hemos recordamos cierto viaje a París y la mascarada que hicimos J., tú y yo para cerrar el pico a las arpías cotillas. ¿A ti te mola eso de que te crean una especie de Jezabel? Claro, como no cuadra mucho con tu cara de niña buena...

MABANA dijo...

Como me he reido....buenísimooo!!, es que es muy digno de ti...

No cabe duda, siempre se aprende algo todos los días, he de aprender esto de ti, mas vale reaccionar como lo hiciste, xq mira que con mi carácter no se iba limpia la ñora esta....

Bss

Silvia dijo...

Mer, yo quería contestarla pero no quería iniciar una discusión estéril que no hubiera llevado a ninguna parte, salvo a alterar mi estado zen. Así que se me ocurrió eso. Porque lo que tenía claro es que no se iba a ir de rositas, que me repatean esas personas mayores que se creen que por el mero hecho de ser mayores, los jóvenes tenemos que guardarles respeto, pero ellos a nosotros ninguno.

Fran, lo que me mola es que me dejen en paz y no se metan en mi vida privada, que la comparto como y con quien yo quiero. Entiendo el cotilleo que todos somos un poco cotillas, pero ese afán de hacer daño que tienen las arpías, me enerva. Sus vidas tienen que ser muy tristes para meterse tanto en, y tratar de manejar, las de otros.
Yo por aquel entonces no tenía pareja y no me causaba problemas lo que dijeran, pero si tu mujer hubiera sido de otra forma, te podrían haber fastidiado con tanto rumor estúpido.

Mabana, a mí es que me están apaciguando los años, que estoy cansada de peleas que no llevan a ningún lado.

Besos a todos

Poledra dijo...

Jo, qué bueno...yo no habría tenido una salida así...chapeau!!!