Justo antes de salir de casa, cayó un chaparrón impresionante. Mi hermana y mi madre me miraban como diciendo "Está loca, se van a poner como una sopa", pero no dijeron nada. Tuvimos suerte y la lluvia cesó al salir del portal. Así que pertrechados con calzado cómodo, unas botellas de agua y unos paraguas plegables, salimos hacia el Retiro. Llegamos a la puerta de Alcalá y ese cielo azul, tan bonito, que tiene Madrid, estaba esperándonos.
Mi sobrino se puso a dar botes emocionado. ¡¡Tía, tía, la puerta de Alcalá!! ¡¡La hemos visto en el cole!! mientras mis sobrinas tarareaban, pues no saben más, Mírala, mírala, la puerta de Alcalá.
Mientras caminábamos hacia el Paseo de coches, esquivando a gitanas con el romero les iba contando que había sido la puerta de Alcalá y el Parque del Retiro. Me da que mis explicaciones no les gustaron tanto como el hecho de prometerles que iríamos a pasar un día allí con las bicis o los patines, que montaríamos en una barca de remos y que tomaríamos un helado y el sol sobre el césped.
Al llegar a la zona de las casetas de feria, comenzaron a tirar de mí uno para cada lado. Y es que todo les llamaba la atención, desde la exposición de fotografías que hasta unos facsímiles preciosos. Pero yo tenía un objetivo claro en mente, una sorpresa que estaba segura que les gustaría.
- Tía, ¿me compras un libro de Gerónimo Stilton?
- ¡¡A mí de Pupi!!
- Tía, a mí de Peter (Peter Parker, más conocido como Spiderman. Pero es que mi sobrino ya tiene confianza con él....)
- Vale, pero primero tenemos que ir a un sitio, que me quiero comprar un libro de terror y hay que esperar cola...

Casi se les salen los ojos de las órbitas, sobre todo a la mayor, cuando nos acercamos a la caseta y allí nos estaba esperando, recién llegado de Ratonia, ¡¡¡Gerónimo Stilton!!! Basta decir, que mi sobrino que aún no sabe leer, ha dormido con el tebeo de Gerónimo que le ha firmado y que le estoy leyendo (sobre el descubrimiento de América). Y que los tres se los han llevado al colegio.
Pero si Gerónimo es el ídolo de la mayor, Pupi es la lectura favorita de la mediana. Así que, nuevamente, nos dirigimos a una caseta, "A ver si esta vez me puedo comprar mi libro de cuentos de terror....".
Pupi no había llegado (su nave sufrió un pequeño retraso) pero la amable dependienta que nos atendió, nos sopló cuando va a firmar y me veo en un futuro próximo en una cola rodeada de niños para que me firme unos libros un extraterrestre azul con cara simpática. Que no me hago cola para que me firmen un libro para mí y me espero para que lo haga un muñeco azul... Y en un futuro aún más próximo, haciendo un Pupi de cartulina tal y cómo explican en el libro que compramos.
Después de un par de paseos arriba y abajo más y algo acalorados, salimos del Retiro para regresar a casa. Pero antes, pasamos por la Casa Árabe, dónde había un cuentacuentos. Sentados sobre cojines y a la sombra de una carpa, mientras escuchábamos música beréber, descubríamos la historia del Príncipe Ramiro el Miedoso. Y la de Azur y Asmar, cuya película tenemos que ver.
Fue una mañana de domingo muy divertida, descubriendo con los peques el placer de la lectura y disfrutando del sol primaveral.
Eso sí, al final, me vine sin mi libro de cuentos de terror...