jueves, 27 de octubre de 2011

Dispersándome

Parece ser que ya estoy estupendamente, porque han vuelto las broncas y las puñaladas de algunas personas. Y es que parece ser que se habían cortado porque estaba enferma.

Qué bondadosos, ¿no?. Yo más bien creo que es por el que dirán. No está bien visto meterse con alguien débil o enfermo.

Debería haberme callado y aguantar el chaparrón. Pero no sé si por la influencia de Alatriste, cuyas últimas andanzas estoy leyendo o porque una es como es, no lo he hecho y me he defendido. Con dureza y al ataque cuando ha sido necesario. Porque paso de dejarme pisar y si alguien tiene que acabar jodido, que sean otros.

Pero todo es absurdo. Porque al terminar, no había sensación de triunfo aunque pudiera dar la sensación de que gané. Estaba hecha unos zorros anímicamente, muy lejos de sentirme victoriosa y con las entrañas, metafóricamente hablando, abiertas en canal.

No sé porque, pero he recordado una expresión que me dijo un amigo: los vencedores sin retorno... Y me ha provocado muchísima tristeza.

1 comentario:

_ SILVIA ó N-a-s-a _ dijo...

La verdad es que no hay ninguna nobleza ni quedan buenos sentimientos en este tipo de situaciones aunque uno intente salir airoso... uno se siente como se siente... pisoteado, o machacado y no puede hacer mucho mas que sentirlo.

Lo siento mucho, de verdad que gente hay por ahí suelta!

besos