sábado, 15 de octubre de 2011

Válvula de escape

Hace no mucho me dijeron que con dolor se madura la felicidad y se va aprendiendo a disculpar. Yo creo que aún no he llegado a esa fase. Porque, hoy por hoy, ni te disculpo ni te excuso.

Cuando el otro día me dijiste que si no te iba a hablar y te contesté no, lo consideraste una ofensa. Pero es lo mejor que pudo suceder, pues nos conocemos. Lo que te iba a decir no iba a ser nada agradable.

Sabes que cuando quiero ser cruel, lo soy, no me conformo con intentarlo. Podría decir en mi descargo que reacciono así porque estoy herida y ataco como un animal. Mentira. Los animales atacan lo justo y necesario para alejar a quién le hiere, sin cebarse en ellos. Pero yo no. No me dejo reaccionar así casi nunca, con esa furia, porque sé que no voy a parar hasta que no vea a la otra parte, mi enemigo, completamente destruido.
Pasado ese ataque, la que lo pasa mal soy yo. No es que sea buena persona, es que soy egoísta.

El daño que me has hecho directamente me lo esperaba, tarde o temprano. De muy pocas personas espero lealtad y tú no eres una de ellas. Pero le has causado daño a personas a las que quiero. A buenas personas que no se lo merecen y que sí saben disculparte.

Quizás todo esto debería decírtelo a la cara, pero prefiero evitarme motivos para saltar.

Creo que Victor Hugo dijo que para todo mal, hay dos remedios el tiempo y el silencio.
El segundo remedio es más rápido.

Sólo que aquí puedo hablar lo que me da la gana.

3 comentarios:

Turulato dijo...

Lo que ofrece un blog; su mejor capacidad. En cuanto al dolor.., no madura la felicidad; ni ayuda a aprender a disculpar. En muchas ocasiones lo que sucede es justo lo contrario, pues la capacidad de madurar y de disculpar son exclusivamente humanas y lo que sucede es que el dolor incide sobre cada uno de nosotros y ..

.. Y quien asume dolores y fracasos como parte de su camino vital, y los digiere, comprendiendo que lo importante es el objetivo que nos hemos marcado y no los precios que hay que pagar para superar los obstáculos y dificultades que nos vamos encontrando ..

Tras digerirlos los integra en su existencia y no los ve solo como algo ajeno. Es entonces cuando madura y cuando asume que hay que disculpar para tener algo de felicidad. Dolores no digeridos no son más que venenos que nos asesinan poco a poco. El problema no es nunca el dolor, la ofensa o el fracaso, o ..; es como lo sentimos.

Así que adelante. Tienes experiencia suficiente como para saber que se superan y que más allá podemos ser dichosos. Nunca tires por la borda la esperanza.

Un beso

Oshidori dijo...

El dolor no creo que madure la felicidad, ni que nos haga más proclives a la disculpa. El dolor aumenta la capacidad para encajar los golpes futuros y hacer que cada vez duelan un poco menos.
Sí, irritan más las agresiones a quienes queremos que a nosotros mismos, seguramente porque conocemos nuestra capacidad de defensa e ignoramos la de nuestros seres queridos.
No sé si la frase es original de Víctor Hugo, pero yo me la apropié hace muchos años. Pero no creo que el silencio sea más rápido, aunque sí más displicente. Resulta efectivo, que es de lo que se trata.
Desgraciadamente las personas no cambian, y tu lo sabes, con lo cual llevas parte del camino recorrido. Si disculpas, lo harás sabiendo lo que haces. Serás tú misma, y eso es lo importante.
Un abrazo.

Kalia dijo...

Perdonar, de verdad, sin resquicio, no es nada fácil. Solo es posible si el amor es más fuerte que el dolor. Por eso con frecuencia no comprendemos el perdón ajeno, el que se produce solo como consecuencia del amor. Aunque ahí esté su grandeza.

Y eso es exactamente lo que dice la oración, en la que rogamos no solo para obtener el perdón, sino -quizá lo más importante- para ser capaces de perdonar. Y seguramente esa es la esencia del cristianismo y lo que lo hace superior a otras religiones. Frente a la pasión poderosa que exige venganza, la ejecución del amor redime nuestro propio dolor. Y la victoria es tanto más grande cuanto mayor es el poder del que perdona y su facilidad para la venganza.

Pero ya sé que eso es sólo posible para quién ya está un poco más allá; los humanos no solemos ser tan poderosos.

Un beso.