domingo, 25 de octubre de 2009

¿Me amas?

Es el nombre del artículo que ha publicado hoy Juan Manuel de Prada en el suplemento dominical XL Semanal (lo podéis leer aquí).

Recomiendo su lectura encarecidamente. Merece la pena.

5 comentarios:

Turulato dijo...

Lo leí esta mañana. Y desde entonces he pensado mucho. Y seguiré haciéndolo. En principio, es una caricia de esperanza, en la línea de "El Cielo es gratis (aclaración)".

No se quien es nuestro Padre. Muchas veces no le entiendo. Estoy convencido de que soy, como todas y cada una de las personas, parte de su proyecto; y que Él interviene, junto con nosotros, en su desarrollo.

O no creo y me desentiendo -lo que es indiferente, pues si Dios existe de nada sirve y si no existe, nada modifico- o ... Esa es mi gran duda.

Así que solo queda confiar.. Y quien precisa confiar, debe esperar... Y entregarse...

Es duro entregarse. Duro. El Miedo...

Blas de Lezo dijo...

Lo acabo de leer. Me ha parecido sencillamente de pura belleza humana y creo que define muchos tipos de amores y acaba con el que todos podemos ser capaces de dar que es el nuestro, el puramente humano, con todos los defectos y faltas que conlleva.

Pero me pregunto si es que hay otro que se pueda sentir desde fuera del que lo percibe. Yo creo que solo ese existe, porque los demás sólo son pefcepciones del propio intelecto que no nos atrevemos a dar por tal y se lo atribuimos a un ente que cada uno desea llamarlo de una forma.

Buena semana, Blas

Fran dijo...

Ha sido enriquecedora la lectura del artículo. Pero mucho más, los comentarios y la conversación posterior contigo.

Armida Leticia dijo...

¡Hermoso texto, como todo lo que el maestro Jesús nos enseña!

Kalia dijo...

En esta cultura simplificadora en la que vivimos perdemos el sentido de los matices. Hay muchas palabras antiguas que se refieren al amor y nos hablan de tantas formas de amar. Y también existen en castellano si repasamos: querer, cariño, erotismo, deseo, caridad,... Quizá Amor se debiera escribir con mayúsculas, pero tiene razón el articulista en su conclusión: nunca se puede exigir ni se puede otorgar por obligación. Es, ante todo, un ejercicio de libertad. De gracia.

Un saludo