lunes, 7 de enero de 2008

Otra noche de insomnio

Está ahí, acechándome. Comienzo a correr por sobrevivir. Si me detengo me arrasará como un torrente furioso. Mi corazón, azuzado por el miedo, bombea sangre a los músculos de mis piernas. Flexiono y estiro, huyendo de eso que pretende aniquilarme. No miro atrás. Sé que está ahí. Las piernas me duelen por el esfuerzo y el corazón se me va a salir del pecho, pero no puedo dejar que me gane terreno.
Tropiezo y caigo. Lo oigo cada vez más cerca. Casi puedo sentir su tacto viscoso. Me levanto y sigo corriendo. Las rodillas me sangran y me duele el pecho pero la desesperación me hace sacar fuerzas que ya no tengo.
Vuelvo a caer. Trastabilleando, intento avanzar. Pero es tarde. Apresa mis piernas. Intento zafarme pero es inútil. Poco a poco me atrae hacia él, ahogándome. Lucho por escapar, pero el esfuerzo es baldío. Me falta el aliento...


Despierto cubierta de sudor, con la sábana enrollada en mi cuerpo. Es la tercera o cuarta vez que me pasa esta noche.

Miro el techo y me parece ver una sombra que se mueve. En ese espacio entre el sueño y la vigilia, una mera sombra es el peor de los fantasmas. No recuerdo los detalles de la pesadilla que acabo de tener, pero si las sensaciones y aún siento cierto desasosiego. Será por eso que me siento amenazada...
Voy regresando al mundo de los despiertos. Recuerdo una lectura, "El Horla" de Maupassant. ¡Qué miedo me dió la primera vez que lo leí! Muchas noches más como ésta y quizás tenga que decir a mi familia que compre un extintor. Me río. Afortunadamente, sé que eso no va a pasar.

Doy media vuelta en la cama y cierro los ojos. Voy cayendo dormida con un único pensamiento en la cabeza. "Esta vez no me va a atrapar".

Despierto un par de horas más tarde. Me equivoqué. Volvió a atraparme.

3 comentarios:

Turulato dijo...

Si fuese un desconocido, aplaudiría. ¡Un gran cuento!.
Pero no lo soy ...
Con todo, sigue; no cejes.

Chus dijo...

Pero niña... a ti no te han dicho que las noches no son para jugar al corre corre que te pillo?
Como coja yo al coco ese que anda incordiándote mientras duermes... collejas iban a ser pocas :-P

Descansa.

Besitos

Fran dijo...

Como dice Chus, las noches no son para esa clase de juegos. Los otros son mucho más divertidos.
Voy a tener que recetarte un chicarrón del Norte, para que te acune y duermas estupendamente.
Un abrazo