viernes, 19 de septiembre de 2008

Prostitución

Si las chapas me despertaron, los chaperos y las prostitutas me mantuvieron despierta. Que nadie piense mal, que no pago por follar, sino que me quedé viendo el debate sobre la prostitución que emitieron en el programa 360º de Antena 3.
Debate que habría sido mucho más interesante, si se hubieran escuchado un poco más y berreado algo menos. Pero ya se sabe, como dice el amigo Oshidori, estamos sordos.

Quién me conoce, sabe que siento mucho respeto por las prostitutas (aunque cada vez se tienda, como la sociedad en general, a la chabacanería) y ninguno por los proxenetas, sobre los que haría caer el peso de la ley con total contundencia (y un par de hostias de propina, pero eso a título personal). Respecto a los clientes, habrá de todo y no tengo mayor problema al respecto (muchos de mis amigos han recurrido a sus servicios) y creo que más que a desahogar el pito, que los hay, la mayoría va a desahogarse de sus quebraderos de cabeza. Me comentan algunas prostitutas que conozco que, más que sexo, muchos lo que buscan es poder y dominación, esclavizar a otra persona, deshumanizarla y eso, como patrón general, me preocupa.

Es un problema muy complejo (hablo de prostitución de adultos, no infantil que ese es otro tema) pero creo que una medida acertada, sería legalizar su actividad, que genera mucho dinero, pagando impuestos y seguridad social y recibir a cambio contrapartidas, como paro o baja laboral. Se ejercería un mayor control sanitario, por ellas (y ellos, que también hay prostitución masculina) y por los clientes, se les facilitaría una cobertura legal ante los abusos de algunos clientes y de los proxenetas y se eliminaría gran parte del problema "cosmético" de nuestras ciudades. Quien quiera prostituirse que lo haga, pero sin ser víctima de redes de extorsión o trata de blancas ni de abusos en los clubes y facilitemos, pero de verdad, sin moralinas, la inserción laboral en otros sectores a las que no quieran.

Cerca de dónde vivo y trabajo está uno de los mayores focos de prostitución en Madrid, el polígono Marconi. La verdad es que la situación no es la más agradable. No por las prostitutas en sí (aunque algunas se pasan y se lanzan sobre los coches, sin importarle si el caballero va con la mujer o a llevar los niños al cole), sino porque realizan su trabajo en la calle y dejan los condones usados tirados en la acera, cerca de la zona de viviendas; sin condiciones higiénicas (se limpian entre cliente y cliente con una botella de agua y unos kleenex y eso la que se limpia) y bajo la vigilancia incesante de sus chulos, que observan sentados en sus haigas mientras aprovechan pra trapichear con droga.

Yo conozco a algunas (y a algunos travestis). Casi todas son extranjeras y pasan por mi oficina a mandar dinero a sus países, bien a sus familias, bien para pagar la deuda que contrajeron para venir a España. Yo no me escandalizo por su profesión y las trato con el mismo respeto y profesionalidad con los que atiendo a cualquier otro cliente. Incluso diría que con algo más, cuando tengo que comprobar las miradas reprobadoras o hipócritas de otros clientes. Me fastidian esos fariseísmos, porque ante todo son personas y algún "corte" he dado a vecinos cuando me han criticado porque me paro a hablar con algunas, con las que tengo más confianza, en medio de la calle.

Ayer hubo algo en los SMS que enviaron los espectadores que me llamó la atención (las patadas al diccionario también, que me dolían los ojos al leerlas). En muchos de los mensajes se defendía su "labor social" (que existe) y decían que evitaba que hubiera más casos de, la mal llamada, violencia de género. Sé que hay muchos matrimonios que se salvan (aunque para salvarse así, yo me plantearía su salvación) gracias a la prostitución, pues sirven de válvula de escape a muchas frustraciones.
Lo que me preocupa es que hay mucho animal suelto que se cree que porque paga, puede hacer lo que le salga de los coj... y que esa persona deja de serlo y que eso se está generalizando. Un reflejo de una sociedad que cree que el dinero compra todo y elude responsabilidades. ¡Qué asco más grande!.

Yo creo que si se le quitara un poco de trascendencia al sexo en sí mismo y se viera como algo más natural, se evitarían mucho de esas frustraciones y eso se logra con la educación (que es el remedio a muchísimos males). Y también ayudaría que ciertas políticas igualitarias (yo llamaría revanchistas) fueran realmente igualitarias y no discriminativas.

En casi todo momento, se habló de los hombres que recurren a los servicios de la prostitución pero apenas se habló de mujeres que lo hicieran (y existen). A las mujeres que leen esto, ¿vosotras recurririáis a esos servicios? Yo en principio no, aunque nunca descarto nada, pero porque le quitaría, para mí, parte del juego sexual, no me lo creería y no disfrutaría, al saber que lo estoy pagando.

4 comentarios:

Fran dijo...

A mí no me resulta agradable pasear por zonas tomadas por prostitutas, básicamente, porque la mayoría no respetan si vas acompañado o con el niño y se lanzan a ofrecerte sus servicios, como pasaba hasta hace bien poco en Montera. Y sobre todo, por la problemática que acaban asociando a su labor (tráfico de drogas, peleas, delincuencia...). Tampoco creo que haya que encerrarlas en ghettos ni desterrarlas a la periferia de las grandes ciudades, que sólo traslada el problema. Quizás, como tú abogas, una de las soluciones, además de la educación, sea la legalización de su actividad económica y su realización en lugares adecuados. No sé, que en este tema estoy muy pez.
Lo que me sorprende es la polémica tan tonta que se ha creado con las declaraciones de Miguel Ángel Revilla.

Lúcida dijo...

Complicada la situación. Como bien dices, con un poco de educación llegaríamos más lejos, educación por parte de todos, porque me parece a mi que hay muchos (y claro está, muchas) que también dejan los condones por ahí tirados. Difícil sería regular la profesión, aunque a mi parecer, sería la mejor solución, sobretodo para esas personas que acaban pensando que pueden ser vejadas por cualquiera, incluso por sus propios vecinos.
Creo que nunca recurriría a sexo pagando, como tú dices se rompería el juego, no sé, me sentiría un poco engañada.

Besos

Armida Leticia dijo...

Como dice Sor Juana Inés de la Cruz (escritora mexicana del siglo XVII) en sus redondillas:

¿Cuál es mas de culpar,
aunque cualquiera mal haga,
la que peca por la paga,
ó el que paga por pecar?

Saludos desde Méxco.

Turulato dijo...

Sensato. Pero solo con la sensatez no se arregla la vida; se comprende algo y, luego, se queda uno pensando con tristeza..
¿Desde cuando existe gente que vende a otros el uso sexual de su cuerpo e, imprescindiblemente, gente que paga por usarlo?. Ni se sabe...
Luego estamos ante una fractura de la normalidad humana. Y eso no se combate -si, combate- en el grado que sea con cualquiera de las medidas que suelen proponerse.
Cuando quiebra la Humanidad, sea con la prostitución, con la guerra,.. -descendientes todas del hambre, la pobreza, la opresión, la falta de educación entendida con absoluta amplitud, ...-, lo que tenemos que revolver salvajemente es nuestro espíritu. Y responder brutalmente a lo que resulte, aceptando otra camino vital.
Y ni salvaje ni brutal implican en este caso fuerza alguna.

Mientras, todo seguirá igual