martes, 30 de enero de 2007

Intermedio musical

Mientras me tomaba un pequeño descanso en mis estudios (mis neuronas al cabo de unas horas no dan más de sí) veía vídeos musicales en la televisión. Y emitieron el que aquí os dejo, que siempre me pone de buen humor.

Al verlo, pensé en los que quiero, que se están ganando el cielo conmigo. Me acordé, en especial, del chico del tiovivo que sabe pero no cree. Para todos ellos, va dedicado este vídeo.

Que tengáis un buen día y seáis lo más felices que queráis y os dejéis. Yo me vuelvo con la letra de cambio a ver si cojo el meollo del asunto...


Tribalistas - Ja sei namorar

sábado, 27 de enero de 2007

Tortícolis

Si un fisioterapeuta no sale tan caro...

miércoles, 24 de enero de 2007

Minipisos

Carta emocionada, de Alberto A Lola


Querida Lola
No soy capaz de esperar a tu vuelta para decírtelo. Nos han concedido una VIVIENDA DE PROTECCION OFICIAL de 30 m2.
Nos casamos, Lola ¡nos casamos!. Te confieso que no es el piso en sí lo que me tiene loco, sino el pensar en compartirlo contigo.
He conseguido un plano y aquí me tienes, regla en mano haciendo cálculos.
Mi madre dice que es pequeño. Ya sabes cómo son las mujeres de antes y ella tiene hasta máquina de coser.
Sé que espacio no nos va a sobrar, pero con ideas tampoco nos faltará.
Nos compraremos la cama de Ikea de 1,80. Por más que mido no cabe, pero...pensándolo bien, la de 1,05 es más íntima. Sé que a la larga una super-cama de 1,80 nos distanciaría.
Tampoco el piano. Tu hermano me lo ha medido y nos faltan 18 centímetros, pero en cambio en ese espacio encaja ideal el ordenador. Claro que sin piano no puedes dar las clases y ya contábamos con ellas para vivir, pero he pensado que puedes seguir dándolas en casa de tus padres. Seguro que ellos encantados de poder verte cada día.
Por cierto, tampoco encuentro lugar para todo ese tocho de temario de tus oposiciones, porque aunque había pensado que podías estudiar en la mesa del comedor, no puede ser. He elegido una abatible para que nos quepa el sofá, y si dejamos la mesa todo el día no podemos sentarnos, así que también tendrás que estudiar en tu casa. Será por poco tiempo, porque seguro que la oposición la sacas a la primera.
Yo dejaré en la mía los trastos de esquiar, las raquetas y los libros, porque aunque pensé en hacer un cajón bajo-cama que explicaron en Bricomanía, he desistido.
Caber, cabe, pero no se puede sacar, porque por un lado se lo impide la pared y por el otro, el armario.
En cuanto a hijos, si el cielo nos bendice con alguno, tengo la solución. Ayer medí el recién nacido de mi hermana y tiene 50 cm escasos. Una cuna proporcionada nos cabe junto al sofá si quitamos la lámpara de pie y ponemos un aplique, y
cuando descolguemos la mesa para comer, llevamos al niño a la ducha, que es un
espacio desaprovechado porque sólo se usa unos minutos al día.
Lo que traeremos es el reloj de pared de tu abuelo ya que aunque no anda le tienes cariño. Le he encontrado un sitio genial junto a la puerta de entrada. Le quitaremos el péndulo y utilizaremos el hueco como librería. He calculado que con una balda a media altura caben holgadamente diez libros y veinte CDs. ¿Ves como todo es cuestión de ideas? Selecciona nueve de entre tus libros. Yo me llevaré el Ulises de Joyce que lo he empezado veinte o treinta veces y nunca lo termino. Con él sé que tengo lectura para años.
¿A que hemos nacido con suerte? Nos queremos, nos vamos a casar y ,sobre todo tenemos piso, Lola, ¡tenemos piso!
Ven pronto.
Te quiere, Alberto

Respuesta de Lola



Querido Alberto:
No es por no ir, pero ir pá ná es tontería.
P.D. Finalmente prefiero seguir viviendo con mis padres y la casa la alquilamos a una familia de inmigrantes y con lo que sacamos nos pagamos el hostal los fines de semana para follar. Total, la convivencia es un asco.
Te quiere. Lola

domingo, 21 de enero de 2007

Cabaret

Hace un momento, tomándome un descanso en mis estudios, puse la tele y comencé a hacer zapping. Y en uno de los canales de mi television (concretamente en ctk) estaban echando una película que me gusta mucho, Cabaret. Y unos minutos después del número de bienvenida al cabaret con un genial Joel Grey como maestro de ceremonias, pude ver a Liza Minelli interpretando el Mein Herr, canción que me encanta. Y me acordé de otra versión.

No es que yo haya sido seguidora de Operación Triunfo, pero en la edición del 2.005 interpretaron canciones de conocidos musicales. Y de los musicales, soy seguidora. Y una de las canciones que interpretaron fue precisamente el "Mein Herr", que le cayó en gracia a Soraya y que me gustó bastante.

Quería haberos dejado las dos versiones, pero la de Liza Minelli que encuentro, no funciona. Y es una lástima, porque aunque me quedo con la voz y la música de Soraya me gustan más el ambiente, el baile y la expresión de Liza Minelli en la película.


Mein Herr - Soraya Arnelas - Operación Triunfo 2005

Y tanto buscar, he encontrado otro número que siempre me gustó. Mi talento artístico es mínimo (más bien diría inexistente) pero la cara que puso todo el mundo (y las risas) cuando Dani y yo, en la EGB, hicimos esta canción en playback como nuestra contribución a la función navideña (gracias al cielo no hay pruebas)



Money, Money - Liza Minelli & Joel Grey - Cabaret (1972)

jueves, 18 de enero de 2007

Dietas y cocina

Uno de los principales problemas que le veo, como casi todo el mundo, a las dietas es la monotonía. Verduritas cocidas, carnes y pescados a la plancha y poco más acaban convirtiéndose en la excusa para dejar la dieta ("Es que se hace de pesado...").
Ves tu comida en el plato, ahí. El filete a la plancha (y no muy grande), la verdurita cocida al lado con un poco de aliño (y sin abusar) o la ensalada que todo el mundo se hace que te entra una depre...Y bueno, como ya tengas que evitar la sal comer se convierte en un suplicio.

A mí me gusta cocinar. Me gusta combinar distintas técnicas y presentarlo "mono" en el plato, con lo que el componente visual hace bastante a la hora de que no me entre la "depre".
Las cantidades no varían pero no es lo mismo, por ejemplo, ver una merluza a la plancha con una menestra de verduras cocidas que esa misma merluza en papillote con una brunoise de zanahorias y apio y verduras a la parrilla.

Con la dieta que yo sigo (ehem, ehem...cuando la sigo) si decidiera almorzar un día cordero, podría comer 100 grs. ¡¡Uff, qué empacho!! Lo triste que es ver 3-4 chuletas (como mucho) de cordero en el plato y saber que eso es lo que vas a comer...
Pues yo me "engaño" como hice hoy (me preparé una charlota de berenjenas, calabacín y cordero) y aunque la cantidad ha sido la misma, me ha dado la sensación de acabar llena (porque eso si, verdura como bastante)

¿Y por qué siempre recurrir a las mismas verduras? Verduras típicas de dieta son las acelgas, espinacas, coliflor, espárragos, judías verdes...que acabas hasta el gorro de ellas. Yo me he tirado casi dos años sin probar los esparrágos blancos de la manía que les cogí por una dieta. ¿O a los mismos pescados y carnes? En otra, con tanto pollo, pensé que me iban a salir plumas. Y respecto a la sal...pues las hierbas aromáticas y especias le dan un regustillo muy rico a la comida y son más sanas.

Ahora en el mercado tenemos más productos para poder jugar y hacerlo mucho más fácil.
Así que nada, tendré que buscarme otra "excusa" para no seguir la dieta. Porque, en mi caso, la monotonía no me vale.

domingo, 14 de enero de 2007

Sueños de seductor

Hoy hace cincuenta años que murió víctima de un cáncer de esófago (normal, fumaba cinco cajetillas de Chesterfield diarias) un icono del cine clásico, Humphrey Bogart, el inolvidable Rick de Casablanca, al que la película de Woody Allen que da título a este artículo homenajea.

Mucha de la gente que conozco le considera un actor bastante flojo, que sólo sabe hacer papeles de tipo duro y gángster. A mí me gusta y algunas de las películas de su filmografía se cuentan entre mis favoritas.
Si tuviera que escoger uno de sus personajes, seguramente me quedara con el el borrachín Charlie Allnut de "La Reina de África", que rodó con la gran Katherine Hepburn bajo las órdenes de su colega de juergas, John Huston.

Bogart no era sólo un seductor dentro de la pantalla (aunque alguno de sus personajes tenían un ojo "crítico" para elegir) sino también en la vida real.
Se casó en cuatro ocasiones (tío decidido, su tercer matrimonio fue cinco días después de conseguir el divorcio de su segunda esposa), la última de ellas con la actriz Lauren Bacall con la que formó uno de los matrimonios más estables y carismáticos del Hollywood de los años 50. Y con la que protagonizó (ella lleva el peso de la escena) una de mis escenas favoritas de la historia del cine, que aquí os dejo.



Parafraseando a Rick en Casablanca, "siempre nos quedarán sus películas".

sábado, 13 de enero de 2007

Vergüenza

Quien me conoce sabe que el PP no es santo de mi devoción aunque coincida en algunas ideas con ellos (que no en las formas) y critique muchas otras, pero es que a mí, no me vale todo.
Este SMS lo he recibido yo en mi móvil esta tarde:
"PP y AVT, socios de ETA. Pásalo"

Hoy siento una profunda tristeza y una gran vergüenza. Hay veces que cuesta mantener cierta clase de fe en las personas

miércoles, 3 de enero de 2007

Una pregunta...

¿Para ser tan cínico hijo de puta como Joseba Álvarez, representante de Batasuna, hay que nacer así o se estudia en algún lado?

Razón: Aquí

martes, 2 de enero de 2007

Mensajes navideños...

Esta mañana, en el programa de Carlos Herrera en Onda Cero, han hecho un recopilatorio de los SMS que más han circulado estas fiestas (creo que desde el día 22 han circulado unos 50 millones de mensajes cortos).
No recuerdo todos (sería imposible) pero os dejo una selección de los más "gamberros" (algunos los he recibido yo en mi móvil)

"Cuando un sueño se cumple, un pequeño duende esboza una sonrisa. Que 2007 sea el tiempo en que tu duende aprende a sonreír. Y si no sonríe con su tierna carita, sin dudar, dale unas buenas hostias en los morros y retuércele los cojones hasta que sonría el cabrón del duende. Que al fin y al cabo, es el único favor de mierda que le pides en todo el puto año. Feliz Año porque sí o por cojones".

"Hoy, soy Sadam. ¿Qué hacéis por fin de año? Es que me han dejado colgado".

"Para este año te deseo la vida del cepillo de dientes: que tengas mucha pasta, que tengas un buen mango y que te cepillen tres veces al día. FELIZ AÑO 2007".

"Soy Melchor. Estoy de copas y de putas con los otros dos. La cosa se nos ha ido de las manos, así que no esperes regalos esta Navidad. ¡Felices fiestas!".

"Espero que estos dias de buenos deseos y sentimientos engrandezcan nuestros corazones para que bombeen con mas fuerza la sangre a nuestras pollas".

"Dios está enviando un sms a todas las santas. ¿Te llegó ya? A mí tampoco...¡La jodimos por putas!".

"Aviso a toda la población: el simulacro de Paz y Amor ha finalizado. Guarden los langostinos, insulten a sus cuñados y disuélvanse. "

"Si la Noche de Reyes ves que Gaspar se desnuda y se mete en tu cama, explícale que lo que tu pediste fue un “VOLVO”… Feliz Navidad !"

Bueno, os dejo uno que recibí y que me gustó (este no es gamberro):

"A veces alguien llega a tu vida y sabes de inmediato que nació para estar allí. Por eso te echo de menos tanto esta Navidad…"

viernes, 29 de diciembre de 2006

Para supersticiosos...

Mirando un calendario del año que estrenaremos en breve, me he dado cuenta de un detallito curioso. Supersticiosos del mundo, ¡¡temblad!!. En el 2007, hay tres meses en los que el día 13 coincide con martes y otros dos en los que coincide con viernes.

¿Pero por qué se asocia el 13 con la mala suerte? A mí personalmente es un número que me encanta (egocéntrica que es una, pues nací en día 13), pero hay gente que sufre con ese número.
Parece ser que está relacionado con la Última Cena, pues ese era el número de los asistentes (otra de las supersticiones es que nunca se deben sentar trece comensales en una mesa o en ese año, uno de los comensales morirá). Pero esa mala fama, también tiene otras versiones. En algunas mitologías nórdicas, se asociaba este número a Loki, un dios en parte maligno y por lo que he visto en internet, también tiene algo que ver el hecho de que en el tarot, este puesto lo ocupe el arcano de la Muerte.

No todo es mala fama. Para los griegos, era un número de la buena suerte. El panteón principal lo formaban doce dioses más Zeus. Y también parece ser el número de la diosa germánico Freya (diosa del amor, la lujuria y la sexualidad) . Para la numerología, es la cifra del crecimiento y para los estudiosos de la Cábala, parece ser una clave para abrir la puerta a un conocimiento superior.

Y en cuánto a la tradición española de asociar al martes con el trece...Pues parece ser que es porque ese día está asociado a Marte, dios de la guerra y eso no trae casi nunca nada bueno. También leí por ahí que la superstición viene de tiempos de Jaime I el Conquistador pues parece ser que un martes y trece sufrió una cruenta derrota en Xátiva.
La superstición anglosajona del viernes trece parece venir porque el viernes fue el día de la crucifixión de Jesús.

Supersticiosos o no, os deseo que el año que está a punto de comenzar os haga felices y os traiga lo que deseéis. ¡¡Feliz Año!!

miércoles, 27 de diciembre de 2006

Algo de deporte para bajar los excesos navideños

En estos días se cometen muchos excesos con la comida y la bebida y no hay muchas ganas de ir al gimnasio. Así que os dejo unos cuántos consejos para bajar esos excesos...(gracias Mariví)

FORMAS DE QUEMAR CALORÍAS

DESVESTIR A LA PAREJA
Con consentimiento: 12 calorías.
Sin consentimiento: 187 calorías.
QUITARLE EL SUJETADOR
Sin estar nervioso: 8 cal.
Estando nervioso: 36 cal.
IRSE A LA CAMA:
Cargando a la pareja en brazos: 15 cal. (yo en esto discrepo, que dependerá del volumen y el peso de la pareja)
Arrastrando a la pareja de los pelos: 160 cal.
OBTENER ERECCIÓN (HOMBRE):
Hombre saludable (rápidamente): 3 cal.
Hombre enfermo (pide a su pareja le tenga más paciencia): 235 cal.
LLEGAR A ESTAR LISTA (MUJER):
Resequedad vaginal: 10 cal.
Síndrome del "río desbordado": 350 cal.
PERDER ERECCIÓN:
Perder erección antes del momento preciso: 15 cal.
Tratar de obtener nueva erección: 150 cal.
MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS (CHICOS):
Poner preservativo con miembro erecto: 2 cal.
Poner preservativo con miembro fláccido: 300 cal.
MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS (CHICAS):
Insertar diafragma teniendo experiencia previa: 8 cal.
Insertar diafragma sin tener experiencia previa: 95 cal.
Con ayuda de su pareja: 680 cal. (incluidas 6 cal. para que el lo encuentre)
POSICIONES:
Hombre encima de la chica (con consentimiento): 56 cal.
Hombre encima de la chica (sin consentimiento): 550 cal.
Mujer encima (hombre con erección): 75 cal.
Mujer encima (hombre sin erección): 385 cal
PROBLEMAS DURANTE EL ACTO:
Movimiento de "in-out" normal: 7 cal.c/u.
Movimiento de "in-out" mientras sujetas manos y piernas de ella: 80 cal. c/u.
Resbalarse sobre las sabanas levemente: 9 cal.
Resbalarse sobre las sabanas hasta caerse: 35 cal.
Tendón encogido por una mala posición: 77 cal.
ORGASMO CHICAS:
Real: 27 cal.
Fingido: 360 cal.
INTENSIDAD DEL ORGASMO:
La expresión de ella no cambio nada: 3 cal.
Escucho cantos de sirenas: 15 cal.
Vio las estrellas: 90 cal.
Se pego contra el techo: 140 cal.
SALIDA DEL MIEMBRO:
Después del orgasmo: 12 cal.
Antes del orgasmo: 300 cal.
DISCUSIONES DESPUÉS DE:
Confesarle que tiene el pene muy chico: 574 cal.
Confesarle que tiene la vagina muy grande: 475 cal.
EXPERIMENTAR SENTIMIENTOS DE CULPABILIDAD:
Orgasmo ocurre de una forma natural: 53 cal.
Orgasmo ocurre mientras se siente culpable por ser infiel: 112 cal.
Orgasmo ocurre a la hora del almuerzo en el trabajo: 133 cal.
SER ATRAPADO EN EL MOMENTO DEL COITO:
Por los papás de tu novio o novia: 510 cal.
Por la esposa o esposo de la pareja: 700 cal.
Por un familiar cercano: 260 cal.
Por uno de tus hijos: 325 cal.
EXPLICACIONES:
Quedarte callado e inmóvil como si nada: 90 cal.
Tratar de explicar lo sucedido: 275 cal.
Saltar de la cama y salir corriendo por la ventana: 450 cal.
Vestirse mientras corres y te persigue el perro: 825 cal.

jueves, 21 de diciembre de 2006

¡¡¡Qué soy tía de nuevo!!!

Pues eso, que esta tarde ha nacido mi sobrino. Todo ha ido perfecto y tanto el niño como mi hermana están bien.
¡Qué ganas tenía de un meoncete! Es que somos demasiadas chicas ya en casa...

sábado, 16 de diciembre de 2006

Weapon of choice

Mi primera reacción al ver por primera vez este vídeo fue de total sorpresa. Christopher Walken me pareció siempre un actor muy serio por el tipo de papeles que había hecho y verle así de bailarín... ¡¡Me encantó!!

Según lo he ido viendo más veces, me gusta más. Me transmite una alegría y unas ganas de bailotear acompañando al señor Walken...Tanto, que ahora si escucho la canción, me acuerdo inmediatamente del vídeo y me pongo de buen humor.

Espero que os guste...


viernes, 15 de diciembre de 2006

Que lo disfrutéis...

Antes de escribir el artículo anterior, sobre la Baraka, tuve que pensar que música poner. Y finalmente me decanté por una canción del disco en solitario de Teresa Salgueiro, la cantante de Madredeus. Ya comenté en alguna ocasión que este grupo portugués me gusta mucho. No sólo las melodías y las letras, sino la deliciosa voz de Teresa, que tiene la capacidad de elevarme y relajarme como pocas cosas lo hacen.

Pasad a la bodeguita...




Poneos cómodos...¿Una copa de vino mirando al mar?



Algo de música...



Nuevos cuadros...


Y la voz de Teresa que vuelve a llenar el ambiente...


Relajaos y disfrutad...

jueves, 14 de diciembre de 2006

Baraka



"Tú tienes Baraka"
"¿Baraka? ¿Eso no significa suerte? Joder, pues menos mal que tengo..."
"No, te confundes. Tú transmites suerte a otros, les das vida, calor...Tienes Baraka"


Este es el extracto de una larga conversación de madrugada con alguien que forma parte de mi vida y que me quiere (por eso mismo, creo que lo dice). Si queréis saber de que Baraka habla, podeís leer un artículo aquí, pero este artículo no va de eso.

Me levanté un par de horas después y en mi correo, un mail con un poema de Rumi y una dedicatoria, "Para tí, porque lo entiendes. Así".


Cuando alguien te pregunte
¿cómo será la perfecta satisfacción
de todos nuestros deseos sexuales?,
alza el rostro
y di:
Así.

Cuando alguien comente sobre la belleza
del cielo nocturno, súbete al tejado,
Baila y di:
¿Así?

Si alguien quiere saber lo que es el "espíritu"
o lo que significa "la fragancia de Dios",
inclina la cabeza hacia él o ella.
Mantén cerca tu rostro.
Así.

Cuando alguien cite esa vieja imagen poética
de las nubes que gradualmente dejan la luna al descubierto,
deshazte lentamente, uno por uno, los nudos de los cordones
de tu túnica.
¿Así?

Si alguien te pregunta cómo podía Jesús resucitar a los muertos,
no intentes explicar el milagro.
Bésame en los labios.
Así. Así.

Cuando alguien pregunte que significa
"Morir por amor", señala
Aquí.

Si alguien pregunta cuánto mido de altura, frunce el entrecejo
y mide con los dedos el espacio comprendido
entre las arrugas de tu frente.
Eso es lo que mide.

A veces, el alma abandona el cuerpo y después regresa.
Cuando alguien no se crea eso,
regresa a mi casa.
Así.

Cuando los amantes gimen,
están relatando nuestra historia.
Así.

Soy un cielo en el que moran espíritus.
Contempla este azul profundo
mientras la brisa te cuenta un secreto.
Así.

Cuando alguien te pregunta qué hay que hacer,
prende la vela en esta mano.
Así.

¿Cómo le llegó a Jacob el aroma de José?
Huuuuu.

¿Cómo recuperó la vista Jacob?
Huuuuu.

Un poco de viento limpia los ojos.
Así.

Cuando Shams regrese de Tabriz,
Asomará la cabeza por el quicio
de la puerta para sorprendernos.
Así.
Esta es mi manera de darte las gracias, amigo. El poema, una canción, un trocito del cielo que eres...



¡Que la Baraka esté siempre de tu lado!.

jueves, 7 de diciembre de 2006

17 años

Todos los 7 de diciembre me despierto a la misma hora. Recuerdo el primero...

A las 4.52, me desperté llorando, infinitamente triste y helada a pesar de la gruesa manta que me cubría. Supongo que intuía lo que estaba pasando. Desde el salón, oía la voz de mi madre en la cocina aunque no lograba distinguir las palabras. Me levanté y, descalza, me deslicé por el pasillo, a escuchar a hurtadillas. Pero esta vez no era una película de las que veía a escondidas o alguna discusión de mis padres...

Encogida junto a la puerta, contemplaba la escena de la cocina. Mi madre, de pie, de espaldas a la puerta. Cansada, con los hombros caídos, los gestos como si fueran a cámara lenta. Mi abuela sentada en un banquete, cubierta con su bata. Agotada, más menuda de lo que es, escuchando como su hija le contaba como el hombre de su vida no había vencido al cáncer y había muerto.
"No ha sufrido, mamá. Se ha ido mientras dormía"

Ambas se abrazaron llorando mientras yo lo contemplaba, con mis propios ojos anegados en lágrimas y la espalda apoyada contra la pared del pasillo. Incapaz de moverme de mi escondite. No sé cuanto tiempo pasó, sólo que al levantar la vista, ví a mi tío. Otro espectador mudo que contemplaba la escena desde el pasillo.
No entró en la cocina. No dijo nada. Sé que me miró pero no podía distinguir lo que me contaban sus ojos y en silencio, dió media vuelta y volvió a su habitación. Al poco rato, salió vestido, una de sus escopetas colgando del brazo, abierta. No dijo nada, ni siquiera cuando mi madre le oyó irse y le llamó. No apareció hasta dos días después, ni siquiera por el entierro. En ese momento, no lo entendí, pero ahora sé que cada uno afronta el dolor y el vacío como buenamente puede y esa fue su válvula de escape.

Al salir al pasillo para llamar a su hermano mayor, mi madre me vió. Me levanté sin decir nada, me quité las lágrimas con la manga del jersey del pijama y entré en la cocina, a sentarme junto a mi abuela, a abrazarla. Mi abuela no dijo nada, se secó las lágrimas con un pañuelo que tenía en el bolsillo de la bata y se fue a asearse y vestirse.
Silvia, la abuela y yo vamos al hospital a hacer los trámites del entierro. Cuando se despierten tus hermanas, haz el desayuno y diles lo que ha pasado. Y dentro de un rato, llama a casa para que vengan papá y la tía Merche.

Cuando se fueron, la casa volvió a quedar en silencio, sólo roto por algún sollozo mío. Me fui al salón y me senté a mirar por la ventana, con la cara pegada al cristal. Las lágrimas cesaron y quizás el frío del cristal me ayudó a recuperar la calma para hacer lo que tenía que hacer. Hice mi cama y recogí el salón. Después, la habitación de mi tío y la de mis abuelos.
Pasé por la habitación dónde dormían mis hermanas, en la cama que normalmente ocupan mis padres en Burgos. Raquel, como siempre, se había hecho con el control de la manta y dejado a Noelia destapada, a quién cubrí con la colcha.
¿Cómo demonios se supone que le dices a tus hermanas, dos niñas pequeñas, que tu abuelo al que las tres adoráis, ha muerto? Tú no eres más que otra cría y eso no te lo enseñan en el cole. Pero en fin...

Cogí mi ropa, cerré la puerta y entré al baño a ducharme y prepararme. Y bajo el chorro de agua caliente, volvieron las lágrimas. Me sentía tan triste, tan vacía. En ese momento pensé que no se podía estar más triste, que no iba a sobrevivir a ese vacío (Años más tarde la vida me iba a demostrar que estaba equivocada...). Me vestí, nuevamente en silencio y sin lágrimas.

Tras llamar a mi padre, volví a la cocina a ocuparme haciendo cosas para no recordar y llorar, que es lo que más deseaba en ese momento. Pero mis hermanas iban a necesitar a alguien que se mostrara sereno y ¡maldita la gracia que me hacía!, me había tocado. Cuando yo lo único que quería hacer era sentarme a los pies de la cama de mis abuelos, del lado mi abuelo y llorar hasta que me reventaran los ojos; me puse a limpiar la caldera de ceniza del día anterior para encender el fuego y caldear la casa y pensar en los ingredientes de las lentejas que empecé a preparar después de acabar con la caldera.

Mis hermanas se levantaron y después de darlas de desayunar, se lo dije con toda la delicadeza de la que fui capaz. Y las dos, abrazadas a mí como si fuera un tronco firme, llorando como Magdalenas en medio de la cocina mientras yo recurría a toda la fuerza de voluntad que pude para no derrumbarme como ellas.

Pasaron las horas y seguí actuando como un autómata: ayudé a bañarse y vestirse a mis hermanas, acabé de recoger la cocina, hice la compra, llamé a algunos amigos y familiares para darles la mala nueva y rezaba todo lo que sabía (que era poco) para que me dejaran irme cinco minutos, sola, a desahogarme.

Diecisiete años desde aquella primera noche. Hoy no tengo que controlar las lágrimas pues estoy sola en casa. Te echo mucho de menos, abuelo.

miércoles, 29 de noviembre de 2006

Dos de mis profes (y una manía)

- ¿El gerente o encargado?
Levantéla vista de mis papeles y la miré. Ante mí, una chica de unos 27 años, vestida de modo informal y con una carpeta debajo del brazo. "Comercial" catalogué para mí.
- Soy yo - respondí

La verdad es que mi contestación ha sido un poco seca, pero es que la forma de abordarme... Ni un "buenas tardes" ni un "por favor" y ya dije en este artículo, que yo llevo un poco mal eso.

Las chicas de Mujeres bromean conmigo porque saludo a todo a aquel que entra (y si se me pasa, es porque en ese momento estoy en otro lado y no me dí cuenta). Así que después de despacharla con celeridad y buenos modales a la comercial, pensé en esa manía mía con los modales y de dónde me viene. Y me acordé de Don Enrique y de Don Fernando.

Fueron mis profesores en la E.G.B. y ambos parecían cortados por el mismo patrón. Hombres mayores a punto de jubilarse, muy altos (o al menos, a mí me lo parecían), de pelo gris y mirada afable. Sonreían muy de vez en cuando pero cuando lo hacían era una sonrisa totalmente sincera y era porque te lo habías ganado.

Recuerdo que Don Fernando nunca levantaba el tono de voz. Llegábamos gritando y armando escándalo del recreo y él se limitaba a explicar la clase, inmutable, incluso con un tono de voz algo más bajo. Y lograba qué nos calláramos. ¿Cómo? Los de las primeras filas nos dábamos cuenta de que estaba hablando y que seguramente fuera importante, así que empezábamos a chistar al resto para que se callaran. Y poco a poco, se imponía el silencio y recibíamos nuestra clase. Eso es algo que se me ha "pegado" y lo empleo cuando trato con niños (y no tan niños).
Ah y siempre se dirigía a nosotros de "usted".

Y Don Enrique, que es en gran parte responsable de mi "manía" por saludar. Tú entrabas en clase y la mayoría de las veces te sentabas, saludando solo a los compañeros más próximos. Bien, pues si hacías eso con Don Enrique, es como si no hubieras llegado.
Si querías "estar" en clase, tenías que saludar con un "Buenos días" al entrar o nada. Ni aunque pegaras botes para llamar su atención (que si hacías eso, seguramente te tocara castigo por "revoleras"). Así que, para volver a ser visible, tenías que salir de clase, volver a entrar y saludar con un "Buenos días" y él, te sonreía, te respondía al saludo con un "Buenos días, señorita Silvia" y todos tan amigos.

Así que de estos dos profesores y de la educación recibida en casa, me viene esa "manía". Mania, por otro lado, que no veo negativa en absoluto...

Adiós, buenas noches.

domingo, 26 de noviembre de 2006

Miradas (2): Laura

Aún pensando en mi encuentro con Bruno, cogí otro autobus para dirigirme al punto de encuentro con mi cita. A pesar del tráfico de Madrid, llegué pronto y busqué refugio del frío y de la lluvia en una cafetería cercana.

Con un té en una mano y un periódico en la otra, me senté en uno de los sofás, más dispuesta a seguir observando que a leer unas noticias que me iban a deprimir. Y mis observaciones pronto dieron sus frutos.

Dos mesas a mi izquierda, había un matrimonio joven con sus dos hijos. El mayor era un niño de unos siete años, rubio, sentado modosito al lado de su padre, que le explicaba algo de un libro. La pequeña, era un torbellino de unos tres años, de rizos rubios que se movía inquieta de un lado a otro, aburrida como una ostra. Su madre la llamaba y así, otra vez por casualidad, descubrí su nombre: Laura.

Como no podía irse a la calle, cosa que seguramente le gustaría, a saltar en un charco con sus botas de agua rojas (a mí en su caso, me habría apetecido y es que sigue habiendo una parte de mi, que cada vez que ve un charco siente un impulso de chapotear...), se dedicaba a explorar la cafetería. Y en una de esas exploraciones, que yo observaba atenta, se acercó a mi mesa.

Laura se dió cuenta de que la estaba observando. Me miró con sus pequeños ojos azules, con una mirada mezcla de "¿Y tú qué miras, adulta?" y el hastío de "Será muermo la tía ésta..." y sin hacerme mucho caso, volvió a sus juegos.

Pero, ¡ay!, yo seguía mirándola, divertida con sus exploraciones y al descubrirme, me miró nuevamente, más desafiante que en la anterior ocasión. Yo respondí a su reto con una sonrisa y lejos de apaciguarla, frunció el ceño y me miró fijamente con cara de. ¿De qué se reirá esa señora?
Yo sólo podía hacer una cosa si no quería perder el respeto de esa niña. Así que...le saqué la lengua. No, timidamente. No. Una verdadera declaración de guerra.

Mi "rival" vió mi gesto, sonrió y respondió a mis hostilidades mostrándome su lengua. Y así, estuvimos un buen rato sacándonos la lengua, haciéndonos muecas e intercambiando sonrisas. Fue una dura batalla, igualada. Estuve a punto de perderla en un par de ocasiones (ay que malo es hacerse mayor y qué te pillen jugando de este modo...). La paz sólo llegó cuando su madre la llamó para irse de la cafetería. Antes de volver con su madre, me miró, me sonrió y me dedicó una última mueca. Creo que me gané su respeto.

Espero que Laura nunca pierda esa capacidad de enfrentarse a los retos. Si sigue así, ¡Niños, temblad!

Miradas: Bruno

Ese era su nombre o al menos, así le llamó su colega.

"Unos que vienen de pillar de El Salobral..." pensé mientras me sentaba detrás de ellos sin prestarles mucha atención. Conecté el mp3 y dejé vagar mi mirada. Primero, a través del cristal, observando mi Madrid que se iba limpiando con la lluvia. Después, observaba a los viajeros que subían y bajaban del autobus, imaginando historias sobre ellos. Hasta que mis ojos se clavaron en Bruno.

Me llamó tanto la atención, que desconecté el mp3 para intentar escuchar alguna palabra suelta (así es como me enteré de su nombre) y me dediqué a observarle.

No sabría decir la edad que tenía. Es una de las consecuencias del caballo. Consume tanto al que lo toma, que quizás ese hombre que aparentaba los cincuenta y muchos sólo tuviera algunos años más que yo.

Hablaba en voz baja, tratando con mucho respeto a su interlocutor y con una suavísimo acento gallego que acariciaba las palabras. Aunque le temblaban ligeramente, movía las manos de una lado a otro recalcando sus palabras, con seguridad. Eran unas manos bonitas. A pesar de las arrugas, eran finas y fuertes, de uñas cortas y bastante limpias teniendo en cuenta de dónde venía. Hizo un gesto que me resultó enternecedor, el tratar de quitarse una mota de polvo en un pantalón cuyos bajos estaban cubiertos de barro.

Me fijé en su cara. Ahora le caían mechones grises del flequillo sobre la cara, pero seguro que había sido un moreno guapo. Su rostro estaba cubierto de arrugas, tenía los labios finos y agrietados y al sonreír lánguidamente a su amigo, dejó ver una dentadura amarilla y en la que faltaban algunas piezas; la piel de sus mejillas estaba demasiado pegada a los huesos, falta de carne y el hecho de no ir afeitado le daba áun más aspecto de desamparo...

Pero había algo que hacía que no pudieras apartar la vista de él y que me daba la absoluta seguridad de que había sido muy guapo.
¡Qué ojos! No eran demasiado grandes ni de un color espectacular pero eran tremendamente expresivos. Y a pesar del cansancio, de los primeros síntomas de mono que aparecían, de sentir que seguramente la vida le había apaleado, había un brillo...¡Qué de vida quedaba dentro de ellos!

Estaba ahí, satisfaciendo mi lado más "voyeur" y deleitándome con esos matices de su mirada, cuando alzó los ojos y me miró directamente. Estoy segura de que en ese momento me puse colorada al ver que me habían pillado.
Me miró con curiosidad ante mi descaro y yo sonreí a modo de disculpa, deseando que la tierra se abriera bajo mis pies y me tragara. Y sin dejar de mirarme, se relajaron sus facciones y me devolvió la sonrisa. Fueron solo unos segundos, pero hubo conexión entre nosotros. Sin saber nada el uno del otro, es como si me hubiese encontrado con un viejo camarada al que hacía siglos que no veía.

Antes de bajarse del autobus y al pasar por mi lado, volvió a sonreírme pero esta vez con esos ojos tan maravillosos. Yo me despedí con un "Adios" y una sonrisa. Le ví caminar, cojeando bajo la lluvia, a través del cristal del autobús...

¡Qué te vaya bonito, Bruno!

sábado, 25 de noviembre de 2006

Tres palabras

"Me has decepcionado"

Solo tres palabras. Sé que he actuado correctamente. Sé que no hice promesas que no iba a cumplir.

Y entonces, ¿por qué me siento así? ¿Por qué me cuesta tanto contener las lágrimas?