Me han ascendido. Después de mi fin de semana navegando en el Mediterráneo y de los vientos que tuve que sufrir, un amigo que ya es patrón, me ha ascendido de grumete a guardamarina. La verdad es que no estoy yo muy de acuerdo con ese ascenso y creo que tengo que hacer más méritos. Por lo pronto, aprobar el examen del día 15. Y después de los exámenes de la facultad, irme algún fin de semana a seguir practicando. Qué la verdad es que tengo unas ganas enormes...
Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Artículo 14 - Constitución española de 1.978
Hoy leí esta noticia en la prensa. Y como me sucede la mayoría de las veces que leo noticias similares a ésta, recuerdo ese artículo de la Constitución. Que en la teoría es muy bonito, pero que en la práctica tiene un añadido del tipo "Sí, pero unos son más iguales que otros".
Si mañana la policía viniera a mi casa a entregarme una multa o preguntarme algo y yo les agrediera, ¿cuánto tiempo tardaría en tener varios coches de policía en mi puerta para detenerme sin contemplaciones?. Pues eso, que unos son más iguales que otros.
Héme aquí al otro lado de la barra de la bodeguita. ¿Qué cómo es eso?
Le pedí que se dedicara una canción a sí misma, pero dijo que nones, que le parecía un poco absurdo. Así que recurrimos a un método infalible para solucionar estas diferencias: jugárnoslo a los chinos. Gané y aquí estoy.
Vaya, tengo un poco de temor escénico. Las cosas se ven distintas desde este lado y espero hacerlo bien.
¿Os habéis fijado en los niños pequeños cuando aprenden a andar? Se levantan tambaleantes, poco seguros de sí mismos. Un pasito, otro, se caen de culo y lloran. Pero vuelven a levantarse y a intentarlo. Algunos, tras un par de pasos solos, se embalan y quieren empezar a correr. Porque ellos saben que están hechos para corretear de un lado a otro.
Pues algo parecido me está sucediendo a mí con el curso del P.E.R. Porque aunque haya nacido en Madrid y mi familia sea del interior, sé que he nacido para navegar y estar en el mar.
La semana pasada fue la primera vez que goberné yo sola una embarcación y algo con motor más grande que la batidora. Me tiré toda la semana nerviosa y al llegar al muelle, no sé si tiritaba de frío o por los nervios. Pero después de los bandazos de las primeras maniobras y de tener ganas de soltar el timón y volver a tierra, fui cogiendo confianza. Un pasito más y calculo la posición por demoras (y solo fallo por medio grado respecto al GPS). Otro pasito y la ciaboga me sale bien. Me caigo y rozo con la amura de estribor en el pantalán cuando voy a atracar. El desánimo no me puede y vuelvo a levantarme. Tambaleante, hago la maniobra de fondeo. Otro pasito más. Con la realización de las tres maniobras de hombre al agua, me embalo. Quiero correr y atraco en el muelle sin rozarlo ni rozar al barco que está en la banda de babor.
Tengo ganas de corretear por ahí. El otro día Paco, un compañero, se reía cuando le contaba que si me saco el título, el año que viene participaré en una travesía Cádiz-Las Palmas (si me cuadran fechas, que esa es otra). Y cuando otro amigo que ya tiene el P.E.R. me habló de la regata Minitransat no pensé en que no tengo pajolera idea, sino que aunque por eslora puedo manejar la embarcación, no puedo alejarme de la costa con mi titulación.
El próximo fin de semana, tocan las prácticas de vela y la semana se me va a hacer eterna. Me muero de ganas de seguir corriendo.
El otro día charlaba con lo que mi amigo Carlos llama un ecologista sandía (verde por fuera, rojo por dentro) sobre el cambio climático. Cuando le planteé mis dudas al respecto, me llevé el apelativo de "fascista" y un mítin gratis. Que tengo yo un ojo para ir a charlar con los más intolerantes de los "tolerantes".
Existe el cambio climático. No puedo negar esa evidencia. Tampoco es el primero que se da en este planeta, según lo demuestran evidencias paleoclimáticas. Lo que me produce muchas dudas es que sea el hombre el responsable de todo esto, aunque parezca los más probable.
Entre otras cosas, no hay evidencias suficientes que avalen esa tesis. En Marte, por ejemplo, también se está produciendo un calentamiento del planeta y que yo sepa, no hemos metido mano aún allí. Luego veo que más que motivaciones puramente científicas o ecológicas hay detrás de todo motivaciones económicas. Que no me parecen mal, que conste. Lo que no me gusta es que me vendan las cosas como lo que no son.
Mientras, y a pesar de esas dudas, seguiré haciendo como hasta ahora y trataré de no derrochar los recursos naturales. Porque al fin y al cabo, esto es una labor de todos.
Amor es el odio amoroso, es la deslealtad leal, la lealtad desleal. Es un arrebato tranquilo, esperanza desesperada. Es razón demente, sinrazón razonable. Es dulce peligro que invita a ahogarse en él. Es languidez llena de salud, salud enfermiza. Es la sed siempre ebria, la borrachera que muere de sed...
El libro de la rosa - Guillaume de Lorris, Jean de Meun
Visto que algunos parroquianos me han "protestado" por la anterior selección musical y como esto es, al fin y al cabo, una bodeguita, aquí va, con el permiso del señor Verdi, mi brindis.
De vez en cuando, sale algún político que me hace creer en que no todos venderían a su madre por quedarse con el culo pegado a la poltrona. Sorprendida me hallo.
...En la tarde de ayer, ante mis -ya antiguos- compañeros del PP de Getxo hice oficial mi baja como afiliado a ese partido. Esta situación se produce con efecto del día de hoy porque, nada más que termine esta rueda de prensa me dirigiré al Parlamento Vasco a dimitir también de mi cargo representativo. Ya sé que jurídicamente no estoy obligado a hacerlo, pero sé también que la ética es siempre más exigente que el Derecho y yo no quiero mantener mi condición de parlamentario ni un sólo día más después de abandonar el partido en cuya lista fui elegido...
Rueda de prensa de Fernando Maura, ex-parlamentario vasco por el PP.
Al abrir hace un momento la revista del Círculo de Lectores que me han dejado esta mañana, me encontré por casualidad propaganda de un libro sobre los cátaros. Casualidad porque este fin de semana, me he terminado el libro "La sangre de los inocentes" de Julia Navarro, que precisamente comienza con el asedio a Montségur y porque no ha mucho, tuve una conversación en la que aparecieron.
No sé cuando tuve una primera referencia sobre los cátaros. Supongo que en alguno de esos libros pseudohistóricos que tratan sobre el Temple, en los que se enlaza al Temple con los cátaros, con sociedades secretas como el priorato de Sión, con tesoros, con el Grial, con Alamut y el Viejo de la Montaña y no sé con cuántas cosas más en un gran batiburrillo esotérico.
En esa conversación a la que hacía referencia, charlábamos varias personas sobre la publicación del Folio de Chinon y una conocida me dió una lección de "historia". Me repetió una por una todas las tesis que aparecen en El Código da Vinci, que a su vez, son una copia novelada de "El enigma sagrado".
Tanta explicación esotérica, como base para una novela, vale. ¿Pero como historia? La historia es ciencia y necesita apoyarse en pruebas, no en especulaciones cogidas con alfileres. Quizás yo soy muy simple o me falta aún mucho por estudiar, pero creo que la desaparición de los cátaros primero y del Temple después, obedece a motivos más mundanos como la ambición, el dinero o el poder.
Hubo algo en esa conversación que me fastidió y me preocupó por partes iguales. En un momento dado, reconocí que creía en Dios y que no podía demostrar su existencia científicamente. Mi "profesora" me miró de arriba a abajo, con aires de superioridad. Despectivamente, me dijo algo así como "Tú no vales para hablar de ciertos temas, eres una vendida de la Iglesia Católica". Yo me reí por no mandarla a hacer puñetas y solté alguna gracia. Pero me asustó. No porque cuestionen mi juicio, que yo soy la primera que lo hace. Sino porque últimamente, me encuentro demasiado radicalismo oculto tras posturas supuestamente progresistas y tolerantes.
Anoche estaba leyendo una revista, cuando ví la esta imagen que me encantó desde un primer momento.
Pertenece al "Beato de Manchester", uno de los Beatos tardíos (éste se data en torno a 1.180) y representa el Arca de Noé. Yo veo tres palomas y, ¿no se supone qué eran pares?.
Para el que quiera saber más sobre los beatos, que se pase por este artículo, en el que Turulato nos enseñó tan bien como él sabe.
Hace unos días se celebraba en Estados Unidos, el 40 aniversario del estreno de la película de Disney "El libro de la selva". Aprovechando la efémeride, han sacado en España una edición especial en DVD (que ya forma parte de mi filmoteca particular)
Y es que esta película fue una de las primeras películas que recuerdo haber visto en el cine, con tres añitos. Mi tía Merche, que fue quien me llevó, me dice que salí del cine pidiendo para mi cumpleaños un oso como Baloo (cantinela que me duró meses) y bailoteando como el rey Louie.
¿Recuerda alguno un anuncio por televisión en el que salía Baloo cantando al son de la marcha del coronel Hatti "un, dos, tres, plátano, Baloo un, dos, tres, plátano..." para promocionar el plátano de Canarias?. Ahora van a sacar una nueva campaña de promoción aprovechando la reedición del DVD. Por cierto, a mí ese anuncio me convenció del todo. En un descuido de mi madre, me comí casi tres kilos de plátanos de una tacada (y escondí las cáscaras debajo de la cama).
Obviando mi indigestión, "la canción" de Baloo es y será siempre "Busca lo más vital".
Y por supuesto, una de las mejores canciones de toda la filmografía de Disney "Quiero ser como tú", que en su versión original cantaba Lou Prima (el de "I'm just a gigolo") como el rey Louie
Si nos roban a nuestros seres queridos, la forma de hacer que vivan más tiempo es no dejar de amarlos nunca. Los edificios arden, las personas mueren, pero el amor verdadero es para siempre.
El cuervo (1.994)
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